martes, 21 de octubre de 2014

Golpe de suerte



¿Qué hace alguien como tú
en un desastre como este?

Yo era un velero a punto del naufragio 
y tú una roca con la que choqué
y me sujeté para coger algo de aire. 

Tú rociaste con semillas 
todas mis cicatrices, 
y siento que crecen girasoles 
cada que las besas.

Instalaste tu bandera blanca 
justo en medio de mi guerra, 
le sonreíste a mi caos 
y caminaste descalzo 
sobre los pedacitos 
que habían regados en el suelo. 

Dices que eres torpe en el baile 
pero bueno en el amor 
mientras me besas en la frente
y me tomas de la cintura. 
Y te creo, 
te creo 
y no me destruyo, 
me reinvento.

No me lees 
las líneas de las manos, 
sino que me escribes 
en letra pequeñita nuestro futuro. 

Tu respiración es todo el viento
que se necesita 
para levantar una falda, 
para despeinarme el cabello, 
para navegar mar adentro.

Si es de tu mano
quiero que me lleves
hasta la contraria.

Algunos le llaman a esto felicidad,
yo te llamo paz.
Eres el atrapasueños 
que necesitaba
para alejar todas las pesadillas. 

Debo haber hecho algo bien 
sin darme cuenta, 
debes ser parte del 
Todo se transforma 
del que habla Drexler.

Eres un golpe de suerte 
que no te tumba al piso,
sino que te empuja 
hacia adelante. 

lunes, 23 de junio de 2014

Cómete el mundo, que puedes





La mujer más bonita del mundo 
lleva el pelo a mitad de la espalda, 
aunque siempre lo tenga recogido;
anda descalza en casa 
y a veces desearía salir sin maquillaje.  

Sonríe antes de mirarse al espejo 
para no ponerle mucha atención a sus defectos.
Se acuesta siempre pasada la medianoche 
y revisa una y otra vez conversaciones 
que nunca van a repetirse.

No sabe que la primavera 
se pone celosa cuando ella pasa, 
que el sol a veces siente 
que no brilla tanto como ella 
y que las estrellas fugaces 
desearían un poquito de la magia 
que tienen sus tequieros.

Seguramente 
la mujer más hermosa del mundo 
no tiene idea que el piso 
es el que tiembla cuando su silueta aparece 
aunque sea ella quien muera de miedo, 
que ha erizado más pieles de las que ha tocado 
y que a veces la lluvia 
desearía ser humedad entre sus piernas. 

Que hay historias que se sienten incompletas 
por no haberse escrito con sus manos, 
y canciones que morirían por escucharla a ella.
No sabe que el mundo 
se detiene cuando ella suspira, 
y gira más despacio 
cuando a su cadera le da por bailar,
que es siempre la primera opción de cualquiera, 
que es luz incluso en la noche más oscura, 
que siempre van a quererla completa y no a medias. 

No se ha enterado de que cualquier hombre 
mataría por estar un rato a su lado, 
por besarle la boca, 
por adivinarle los defectos 
y recordarle las virtudes, 
por habitar su cuerpo 
y quedarse a vivir en su cuello. 
Que es el pensamiento 
de muchos 
al despertar y
que ha dibujado 
un montón de sonrisas 
sin darse cuenta. 

Que es ternura, 
inocencia, 
perversión y pasión 
en una sola. 

Que ha cometido errores, 
y muchos, 
y que las lágrimas que ha derramado
no se comparan 
con la de batallas 
que le quedan por ganar.

Seguramente
la mujer 
más bonita del mundo 
no tiene ni la menor idea 
de que ahora mismo 
es ella la que está leyendo esto. 

sábado, 31 de mayo de 2014

Soy la letra pequeña que nadie lee antes de firmar





Soy una carta escrita a la mitad, 
con saliva en el borde del sobre y sin remitente.
Soy el sol en la esquinita de tus dibujos, 
el humo de la chimenea que le pintas a la casa, 
el escondite sin tener que contar.

Soy la naranja completa 
porque nunca he sabido partirme en dos.
Un corazón que se sonroja y late fuerte, 
una piel que se eriza, 
unos ojos que lloran y a veces sonríen.

Soy un abrazo sin segunda parte, 
un beso de buenas noches en la frente. 
Una canción que nunca se acaba 
porque siempre estás tarareando.

Soy intento, caída, tropiezo, y volver a empezar. 
Soy ganas que se desbordan de la piel.
Soy preguntas sin respuesta, viajes sin regreso, 
carreteras a medianoche, gritos en silencio y mensajes sin enviar; 
la estrella fugaz, la pestaña y la vela de tus deseos.

Desnudez en pleno invierno, flores de colores en verano, 
vestidos cortos en primavera y huellas en otoño. 
Soy la lluvia que golpea tu ventana, 
la mentira que se pinta de blanca, 
el insomnio a media noche. 

Soy más muros que puertas. 
Las ganas de volar sin saber aterrizar, 
la arena que le falta a tu tiempo. 
Los corazones en el espejo empañado, 
la sonrisa que adorna el desastre, 
la gota que pone al vaso medio lleno.

Soy página en blanco, libro sin final, 
poesía sin sentido, y cuadros sin pared. 
Soy ruta con dos caminos, 
soy a veces más presente que futuro.

Soy un piano de teclas negras, 
una melodía desafinada, 
el copo de nieve más bonito en una tarde de sol.

El miedo antes de saltar al vacío, 
la mordida antes del beso, 
la curva en medio de la espalda, 
la mano con que te tocas, 
la humedad entre las piernas, 
el deseo en plena madrugada, 
el recuerdo que te persigue aunque huyas lejos.

Soy más borrón que cuenta nueva, 
soy la cara y también la cruz de la moneda, 
el error que cometes mil veces 
y del que nunca aprendes, 
la promesa que no cumpliste, 
el sueño del que no despiertas; 
soy mi suerte, magia y destino. 
Soy más fragilidad que fortaleza.

Soy todo lo que borro, 
todo lo que escribo. 
Soy el pasado y cada paso que he vivido. 
Soy errores, soy comienzos y finales casi siempre felices.

domingo, 11 de mayo de 2014

Coincidencias.

Freud decía que las coincidencias no existen; que cuando nos topamos con alguien de casualidad
es porque ya lo habíamos visto antes con el rabillo del ojo
y lo dejamos pasar, pero se quedó ahí, en nuestro subconsciente
y no paramos hasta conseguirlo.
Quizás eso es lo que me pasa contigo,
tal vez en algún momento nos topamos sin darme cuenta,
quizás en otra vida o en un tiempo que no logro recordar;

y te has construido una casita en mi cabeza sin que yo lo sepa,
y sin que tú te enteres que vives allí.


El hecho es que quiero intentarte hasta que me salgas bien; 
y no sé si llamarte coincidencia, casualidad o destino,
lo que sé es que quiero seguir topándome contigo en el camino
hasta poder un día caminarlo contigo.