martes, 10 de marzo de 2015
Te quiero
Supongamos que si fueras libro
querría leerte en papel
doblarte las esquinas
subrayar mis partes favoritas
y quedarme dormida
con tus páginas sobre mi pecho.
Yo soy barco de papel
y tú ya has izado tu bandera pirata
en el lado derecho de mi corazón.
Eres el tesoro más bonito
que pueda encontrarse luego
de un naufragio.
Eres más bonito que cualquier otro
porque te he encontrado yo
y no he necesitado más mapa que tu voz.
Te he encontrado
y te tengo atado a mi muñeca izquierda,
como una niña que se ata un globo en el parque
esperando que esta vez no eche a volar.
Podría pecar de cursi
y decir que en tu boca
todas las palabras
suenan como una canción de los Stones
y aunque yo siempre haya sido más de Beatles
me pongo a bailar cuando te escucho.
Llevo contados los días
que he dormido junto a ti
las canciones que llevan tu nombre
la cantidad de poemas que te he escrito
el número de veces que has dicho
que amas mi sonrisa
y la distancia que hay
desde mi casa hasta tu puerta.
Desde ahora sé que el vértigo
no es el miedo a las alturas
sino el miedo
a mirar hacia arriba
y no toparme con tus pestañas.
Siempre
he sido más de perros
que de gatos
pero por ti saltaría sobre los tejados
como quien tiene siete vidas
y ojalá volverme a tropezar contigo
en cada una de ellas.
Te quiero
aunque me tiemble
la sonrisa
cada vez que te lo digo.
martes, 21 de octubre de 2014
Golpe de suerte
¿Qué hace alguien como tú
en un desastre como este?
Yo era un velero a punto del naufragio
y tú una roca con la que choqué
y me sujeté para coger algo de aire.
Tú rociaste con semillas
todas mis cicatrices,
y siento que crecen girasoles
cada que las besas.
Instalaste tu bandera blanca
justo en medio de mi guerra,
le sonreíste a mi caos
y caminaste descalzo
sobre los pedacitos
que habían regados en el suelo.
Dices que eres torpe en el baile
pero bueno en el amor
mientras me besas en la frente
y me tomas de la cintura.
Y te creo,
te creo
y no me destruyo,
me reinvento.
No me lees
las líneas de las manos,
sino que me escribes
en letra pequeñita nuestro futuro.
Tu respiración es todo el viento
que se necesita
para levantar una falda,
para despeinarme el cabello,
para navegar mar adentro.
Si es de tu mano
quiero que me lleves
hasta la contraria.
Algunos le llaman a esto felicidad,
yo te llamo paz.
Eres el atrapasueños
que necesitaba
para alejar todas las pesadillas.
Debo haber hecho algo bien
sin darme cuenta,
debes ser parte del
Todo se transforma
del que habla Drexler.
Eres un golpe de suerte
que no te tumba al piso,
sino que te empuja
hacia adelante.
lunes, 23 de junio de 2014
Cómete el mundo, que puedes
La mujer más bonita del mundo
lleva el pelo a mitad de la espalda,
aunque siempre lo tenga recogido;
anda descalza en casa
y a veces desearía salir sin maquillaje.
Sonríe antes de mirarse al espejo
para no ponerle mucha atención a sus defectos.
Se acuesta siempre pasada la medianoche
y revisa una y otra vez conversaciones
que nunca van a repetirse.
No sabe que la primavera
se pone celosa cuando ella pasa,
que el sol a veces siente
que no brilla tanto como ella
y que las estrellas fugaces
desearían un poquito de la magia
que tienen sus tequieros.
Seguramente
la mujer más hermosa del mundo
no tiene idea que el piso
es el que tiembla cuando su silueta aparece
aunque sea ella quien muera de miedo,
que ha erizado más pieles de las que ha tocado
y que a veces la lluvia
desearía ser humedad entre sus piernas.
Que hay historias que se sienten incompletas
por no haberse escrito con sus manos,
y canciones que morirían por escucharla a ella.
No sabe que el mundo
se detiene cuando ella suspira,
y gira más despacio
cuando a su cadera le da por bailar,
que es siempre la primera opción de cualquiera,
que es luz incluso en la noche más oscura,
que siempre van a quererla completa y no a medias.
No se ha enterado de que cualquier hombre
mataría por estar un rato a su lado,
por besarle la boca,
por adivinarle los defectos
y recordarle las virtudes,
por habitar su cuerpo
y quedarse a vivir en su cuello.
Que es el pensamiento
de muchos
al despertar y
que ha dibujado
un montón de sonrisas
sin darse cuenta.
Que es ternura,
inocencia,
perversión y pasión
en una sola.
Que ha cometido errores,
y muchos,
y que las lágrimas que ha derramado
no se comparan
con la de batallas
que le quedan por ganar.
Seguramente
la mujer
más bonita del mundo
no tiene ni la menor idea
de que ahora mismo
es ella la que está leyendo esto.
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